Atrapados en la Navidad

Y una cena, y una comida, y las medias-noches saliendo por las orejas... Poco a poco, la Navidad nos envuelve en una cárcel de cava y polvorones de la que sólo podemos salir comiendo y bebiendo. Si me oyera un niño de Biagra me pegaria una patada en los cojones y se comeria los restos que voy dejando, pero es que ya no puedo más... No me cabe más... caviar (jamás pensé que podría decir esto).
Un minuto de silencio por todos los fallecidos en estas fechas debido al empacho de polvorones, atragantamiento de jamón, intoxicación de marisco, coma champanero, o traumatismo de pata rusa.

Que se acabe yaaaaaaa!!!

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